El dolor lumbar más que una enfermedad, es definido como un síntoma que se presenta de forma muy frecuente en la población mundial, y que afecta a personas de todas las edades. Se define, según su ubicación, como aquel dolor que se siente entre los márgenes de las costillas inferiores y los pliegues de los glúteos (donde termina el glúteo y empieza la pierna), pudiendo o no acompañarse de dolor en una o ambas piernas y algunas personas sumarse síntomas neurológicos asociados en las extremidades inferiores (irradiación dolorosa, sensación de hormigueo, falta de fuerza u otro)
Tal como indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), el dolor lumbar es la principal causa de discapacidad en el mundo y lo ha sido desde la primera vez que fue medido en el año 1990, lo cual indica más que haber presentado un aumento significativo, su abordaje terapéutico se ha mantenido como desafío en salud. Según la “Guía Canadiense para el manejo de la Atención Primaria informada por la evidencia del dolor lumbar” (2) entre un 40 y 90% de las personas en países desarrollados van a desarrollar a lo menos un episodio en su vida (es más frecuente en la población que trabaja y especialmente en hombres y el peak está entre 25 y 64 años).
En Chile, según resultados de nuestra Encuesta Nacional de Salud 2009-2010, un 18,8% de las personas sufren síntomas músculo-esqueléticos de origen no traumático de intensidad moderada, la zona de dolor es la columna lumbar. En el estudio realizado en nuestro país el año 2009 (Factors associated with variability in length of sick leave because of acute low back pain in Chile”) mostró que las licencias médicas por dolor lumbar agudo en Chile representan un 5,4% de las causas de reposo laboral (3).
¿Cuáles son sus causas?
En el dolor lumbar es habitual que la fuente específica no se puede identificar, y de esta forma quienes lo padecen clasifican como los llamados “dolor lumbar inespecífico”. Debido a la existencia de causas graves del dolor lumbar persistente, éstas deben ser estudiadas y descartadas (por ejemplo; tumores malignos, fracturas vertebrales, infección o trastornos inflamatorios severos), ya que su identificación permite el manejo específico dirigido a la causa, pero estos representan una proporción muy pequeña de casos.
Este molesto dolor puede tener su origen en las estructuras de nuestra columna, pero lo más frecuente es que la responsable sea la musculatura que sostiene esta zona. Es común escuchar que los pacientes hicieron un sobreesfuerzo y en ese mismo momento o al día siguiente comienza un dolor intenso que se intensifica con determinados movimientos.
¿Cuáles son los factores de riesgo de presentar dolor lumbar?
El primer factor de riesgo de sufrir dolor lumbar es haber tenido un episodio previo, además tener cualquier otra condición de salud crónica (asma, migrañas y diabetes) también predispondría más a tenerlo ya que comprometen la salud general de la persona. Las condiciones de salud mental también constituyen un factor de riesgo de tener dolor y podrían ser la causa de dolor lumbar incluso varios años después de padecerlo (1). No están claros los mecanismos que relacionan algunas variables como ser fumador, tener obesidad o bajos niveles de actividad física con el dolor lumbar, pero lo cierto es que al ser condiciones que afectan la salud en general, igual se comportan como factores de riesgo para la ocurrencia de dolor lumbar o en el desarrollo del dolor lumbar persistente.
¿Cómo prevenir la aparición del dolor lumbar?
Para prevenir el dolor lumbar nuestras acciones deberían enfocarse en evitar ese primer episodio que nos hace más susceptibles a dolores futuros. Para esto, llevar un estilo de vida saludable es fundamental tanto desde el punto de vista físico como mental -aunque parezca obvio-. En lo físico, evitar el cigarrillo y las dietas altas en calorías, así como también aumentar la actividad física en general resultan claves. En este último punto la recomendación que hace la OMS es realizar 150 minutos de actividad física moderada a la semana, como caminar a un ritmo fuerte o bicicleta. Estos se deben combinar con ejercicios específicos de fortalecimiento muscular que, idealmente deben ser guiados por un kinesiólogo en el caso en que estemos cursando un dolor lumbar. La salud mental es de mucha importancia y en esto las recomendaciones pasan por dormir bien, disminuir los factores estresores, y si aparecen síntomas depresivos o de angustia visitar a un especialista de manera oportuna.
¿Cómo actuar en caso de presentar dolor lumbar?
Aun cuando la mayoría de los casos de dolor lumbar remiten solos, como ha sido indicado en estudios previos, entre un 10 y un 40% de ellos no se resuelve. Por el contrario, termina siendo una dolencia crónica, lo cual conlleva importantes alteraciones en la calidad de vida y funcionalidad de las personas, además de verse asociado a síntomas depresivos. Es por ello que se hace relevante conocer los tratamientos que la práctica basada en la evidencia ha mostrado como efectivas y cercanas a los pacientes durante su proceso de rehabilitación.
Hoy en día, el dolor es definido como una “experiencia”, por lo cual difiere entre las personas, ya que la significación que cada persona le da a su dolor es distinta. Se sabe que lo que la persona siente (factores emocionales) y lo que la persona sabe (factores cognitivos) tiene relevancia en su respuesta ante su dolor y es relevante en el proceso de evaluación y de tratamiento. Es por ello que, lo que la evidencia actualmente recomienda para enfrentar el dolor lumbar, es tener como marco un enfoque biopsicosocial; que guíe el manejo del tratamiento de los pacientes considerándolos como un ser integral, es decir, considerar la problemática de salud física de la persona en un contexto tanto emocional como social, indicando como efectiva la incorporación de educación, ejercicios y herramientas de autocuidado para los pacientes que sufren estas dolencias.
¿Qué ejercicios son recomendados?
En el contexto de los ejercicios que podemos o no podemos realizar, no existe una receta o un programa único de ejercicios que sean más efectivos, la única recomendación que está respaldada por diversos estudios es “hacer ejercicio” guiado por un especialista, el kinesiólogo. Se debe fomentar la correcta ejecución de ellos y siempre deben ser hechos sin dolor. Así es que, si usted tiene dolor lumbar consulte a su médico para descartar otras patologías y asesórese por un kinesiólogo para que le enseñe sobre esta condición y lo guíe en la realización de los ejercicios.








