Desde épocas muy antiguas han existido cánones acerca de cómo debería ser nuestra imagen corporal y lo que se considera “bello”. Para las mujeres estos cánones han sido mucho más estrictos que para los hombres, ya que hemos sido invadidas de estándares de perfección corporal, que por un lado son inalcanzables y por otro, no dan cuenta de la variabilidad de corporalidades. Antiguamente se privilegiaba los cuerpos con curvas y caderas anchas, el cual estaba asociado al concepto que lo deseable era la maternidad.
Que ocurre en la actualidad
Nuestra actual cultura impone estereotipos de belleza, que potencia la eterna juventud y la corporalidad sin vivencias, es decir, sin manchas, sin arrugas, sin cicatrices y delgadeces que en ocasiones son extremas. Es así como vemos un auge de las industrias cosméticas y de las cirugías estéticas para lograr esa eterna juventud o que no se note el paso de los años en nosotros.
Esta obsesión tiene profundas implicancias psicológicas que afectan el bienestar emocional, las relaciones humanas y la autoestima de las personas. Estas expectativas, que a la vez son potenciadas por los medios de comunicación, redes sociales y publicidad, generan una presión constante por cumplir con ciertos cánones estéticos. Tal presión puede desembocar en ansiedad permanente, ideas obsesivas de conseguirlo, por ende, puede invadir la vida completa de las personas, depresiones por no lograrlo y en una permanente subvaloración de como somos, como nos vestimos o como es nuestro cuerpo.
Además, lo más complejo, es que esta autovaloración queda centrada exclusivamente en la apariencia física, descuidando otros aspectos esenciales de nuestra identidad, como es nuestro pensamiento, nuestro carácter, nuestra mirada del mundo, nuestra posición ante la vida, nuestra forma de vincularnos, etc.
La importancia en edades tempranas
Este problema adquiere real importancia en la etapa de la adolescencia, dado que es el momento donde se está formando la identidad personal a través de la mirada de sus pares y de la sociedad. Los adolescentes comienzan a ser muy críticos con sus padres y los estándares de belleza y de como ser, son dados por sus pares, por las redes sociales y por lo que se espera socialmente de ellas o ellos. Y es ahí, es donde vemos como en las redes los adolescentes encuentran un sinfín de contenidos, de Skincare, de dietas, incluso de niñas hablando de anorexia de manera anecdótica. Soy madre de una hija que tuvo anorexia y he sufrido como madre, lo que implica obsesionarse por una delgadez, lo que lleva a una profunda angustia por no poder lograr o controlar a través del peso.
Efectos en la Autoestima y en la Salud Mental
La internalización de estos estándares de belleza está fuertemente asociada con una disminución de la autoestima y el aumento de sentimientos de insuficiencia personal. Las personas que se sienten incapaces de alcanzar la «perfección» suelen experimentar emociones como ansiedad, depresión y vergüenza corporal. Además, pueden surgir trastornos de la conducta alimentaria (como la anorexia nerviosa y la bulimia) y conductas obsesivas, como el ejercicio físico compulsivo, el pesarse permanentemente, el conflicto del “yo en el espejo”, automedicación con medicamentos para bajar de peso o el uso excesivo de procedimientos cosméticos o estéticos.
Efectos en la autopercepción de la obsesión por la perfección
La obsesión por la belleza o perfección puede gatillar un Trastorno Dismórfico Corporal (TDC). En el TDC, las personas se obsesionan con defectos físicos imaginarios o leves, y pueden ocupar gran parte de su tiempo y energía en pensamientos y preocupaciones por ese “defecto”, pueden sentirse solas ya que se aíslan, su pueden sentir tristes y deprimidas y pueden tener dificultades para realizar actividades cotidianas.
Este trastorno se puede presentar de múltiples maneras, como una preocupación por el tamaño de su musculatura (dismorfia muscular), preocupación por los rasgos de su cara, como nariz, ojos, labios, u orejas (dismorfia facial) o una preocupación por la piel, como las pecas, las cicatrices, el acné o los lunares (dismorfia de la piel).
Caminos hacia una Relación Saludable con el Cuerpo
Poder como sociedad comprender y aplicar que somos diversos y poder superar esta obsesión por la imagen corporal, requiere un enfoque integral que priorice la aceptación personal y la redefinición de la belleza y cambios en la forma que nos relacionamos con nuestros cuerpos.
Es importante sacar de nuestros discursos frases como “qué linda estás” (porque bajó de peso) o hablar de los cuerpos de los demás, debemos comprender que nuestros cuerpos son diversos y en esa diversidad está la belleza.
Si sientes que te has obsesionado por tu cuerpo o por un “defecto” es necesario que puedas asistir a atención psicológica, ya que las terapias como la cognitivo-conductual pueden ser efectivas para abordar pensamientos distorsionados sobre nuestra imagen corporal y vivir de manera más plena con nosotros mismos, además descubrir que somos mucho más que un cuerpo.
Patricia Alegría Figueroa
Psicóloga Universidad de Chile
Master en Neuropsicología Clínica Universidad de Valencia







