En esto tiempos que vivimos llenos de estrés y preocupaciones, pocos son los afortunados que no viven en la cuerda floja de salud anímica. Para conservarla, es esencial reconocer los síntomas leves iniciales y cultivar las actitudes que favorecen la serenidad.
- Aumente la autoconfianza. Las personas con más equilibrio son las que confían en sus posibilidades, se plantean objetivos realistas y no se rinden ante los fracasos.
- Aliméntese bien y mantenga buena forma física. Dieta equilibrada, ejercicio y descanso es una fórmula eficaz para compensar los efectos del estrés.
- Pase más tiempo con los amigos y la familia. El apoyo emocional de los seres queridos es una de las principales garantías para la salud física y mental.
- Acepte el apoyo de los demás. Las relaciones se hacen más profundas cuando se intercambian favores. Siempre estamos a tiempo de aprender que la colaboración nos hace llegar más lejos.
- Procúrese estabilidad económica. Distinga entre auténticas necesidades y caprichos que minan la estabilidad financiera. Estar satisfecho con poco es signo de equilibrio.
- Ofrezca su colaboración. Los budistas plantean como norma de conducta el ser útiles a los demás. Una manera de hacerlo es colaborar con organizaciones no lucrativas.
- Controle el estrés. Modifique actitudes (valore el descanso, no solo el trabajo; no quiera abarcarlo todo, resérvese tiempo) y aprenda técnicas de relajación.
- Comparta con los demás. Explicar las preocupaciones en tono distendido a personas de confianza es una de las maneras más eficaces de reducir la tensión. En el diálogo puede aparecer ideas que ayudan a resolver problemas.
- Reconozca y controle los estados de ánimo negativos. Siempre se pueden cambiar por emociones más sanas. Pruebe la meditación.
- Aprenda a estar en paz consigo mismo. Averigüe cómo es, que le hace feliz y valore lo que puede cambiar y lo que no. Intente también reducir la autoexigencia. Es decir, acéptese tal cual es y sea feliz en su vida diaria.
Reglas para mantener la estabilidad laboral y personal
- Prometa resultados, no tiempo. Si logra organizarse mejor y alcanzar sus metas, la rutina en la oficina dejará de enfocarse en horas extras.
- Haga el ejercicio de al menos una vez por semana no tienda llamadas ni correos de trabajo.
- Descanse de su teléfono móvil, ya que estar pendiente todo el día de él le puede resultar esclavizante.
- No se comprometa con quedarse más tiempo. Salga puntual, llegue a su casa, descanse un rato y luego termine la tarea pendiente que le quedo. Esto puede ser más productivo que trabajar más horas en la oficina.
- Trate de equilibrar actividades profesionales con su vida personal. Los resultados se reflejarán en su propio bienestar.







