Tics nerviosos: ¿Qué son y cómo controlarlos?

por | Oct 20, 2026 | Salud

Según la Clínica de la Universidad de Navarra (España), hasta el 21% de los niños en edad escolar tienen tics, siendo más frecuentes en los varones. Sin embargo, en la mayoría de los casos son transitorios. Hablamos de los tics nerviosos, término común por el que se conoce a movimientos automáticos e involuntarios, que incluye la emisión de sonidos. Estos se pueden presentar de maneras muy variables, desde movimientos tenues que se hacen evidentes sólo en situaciones de estrés, por ejemplo, hasta movimientos groseros e imposibles de disimular todo el tiempo.

 

¿Cuáles son sus causas? Muchos son primarios, es decir, existe el “tic nervioso” que no tiene una explicación identificable asociada, ya que los pueden sufrir personas sanas, lo que no sugiere una sospecha de una patología de la esfera neuropsiquiátrica.

 

En otros casos se produce por aumento de la excitabilidad del sistema nervioso central o periférico, el cual es eminentemente eléctrico, por lo que algunas condiciones como el estrés, trastornos del ánimo e incluso alteraciones metabólicas, disminuyen el umbral para que se excite eléctricamente un segmento.

 

Entre los tipos de tics que existen destacan los motores, vocales y la mezcla de ambos, siendo estos últimos los más complejos, ya que eventualmente se podrían traducir en un compromiso más avanzado de la regulación de los movimientos en la base del cerebro.

 

Respecto de los síntomas que dan cuenta de su presencia, la aparición de un tic discreto, casi imperceptible, puede estar por años en una persona sin tener un significado patológico. En tanto, un tic nuevo e incontrolable puede darse como síntoma somático de enfermedades neuropsiquiátricas y también como efecto adverso de algunos fármacos. En niños, por ejemplo, es frecuente que la aparición no justificada se traduzca en la expresión de un conflicto psíquico, dado que es más posible que éstos no tengan las herramientas para expresar o elaborar un problema psicológico. Ocurre lo mismo en adultos, pero se esperaría que tuviesen más posibilidades para procesar y expresar su mundo interno.

 

En cuanto al grupo poblacional más eventualmente afectado por esta enfermedad son los niños y personas que usan sustancias estimulantes del sistema nervioso, desde las legales como el Modafinilo hasta ilegales como cocaína y pasta base.  Otro aspecto a tener en cuenta es que quienes consumen frecuentemente estas sustancias pueden experimentar ciertos automatismos faciales o “conductuales”, como mirar sobre sus hombros, lo que denota una actitud de desconfianza y que es algo más paranoide.

 

Dicho todo lo anterior cabe preguntarse ¿Cómo se controlan y cuáles son los tratamientos a seguir? Los más simples pueden corregirse con terapia y entrenamiento psicológico o dosis bajas de fármacos. Esto, en caso de que el tic sea sólo un problema molesto, pero no signifique una complejidad mayor, como un trastorno psicológico, psiquiátrico o neurológico.

 

Ahora bien, cuando se trata de un contexto vinculado a enfermedades psiquiátricas, lo apropiado es abordar la enfermedad y no el tic. Por ejemplo, si un niño que sufre bullying desarrolla un tic nuevo, lo verdaderamente relevante es corregir la situación de convivencia, lo que puede impactar en un trastorno del ánimo del menor, por lo que debe ser enfrentado con tratamiento farmacológico y psicoterapia de ser necesario.

 

Algo similar sucede en casos de consumo de sustancias o enfermedades neurológicas. La mayoría de los tics podrían “apagarse” o disimularse con altas dosis de algunos fármacos, pero eso no implica que se haya corregido el problema de fondo. Si el foco está sólo en el tic, el trastorno ansioso, depresivo u obsesivo permanecerá y necesita ser evaluado.

 

Por otra parte, es importante diferenciar los tics del Síndrome de Gilles de la Tourette, siendo esta una enfermedad que además de la predisposición a cuadros depresivos o del ánimo tiene un conjunto de automatismos y tics motores y vocales. Además, esto puede derivar en casos con coprolalia, es decir, una tendencia a verbalizar muchos garabatos inapropiados de manera incontrolable.

 

Y es que un tic por sí solo podría ser molesto, aunque no necesariamente incapacitante. Pero la enfermedad de Tourette implica otras dificultades, como la adaptación social, laboral y de la salud mental en general. De ahí sus consideraciones particulares y que la distingue de los tics.

 

Tipos de tics

  • Vocales
  • Motores
  • Ambos (motores y vocales). Se podrían traducir en un compromiso más avanzado de la regulación de los movimientos en la base del cerebro.

 

¿Cuál es su tratamiento?

  • Los tics simples pueden corregirse con terapia y entrenamiento psicológico o dosis bajas de fármacos.
  • Cuando se trata de un contexto vinculado a enfermedades psiquiátricas, lo apropiado es abordar la enfermedad y no el tic

 

Tomás Labbé, académico de la Universidad Bernardo O´Higgins (UBO

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